El manejo seguro de cualquier sustancia nos obliga a tener un conocimiento específico de su potencial de
causar efectos benéficos o nocivos durante sus aplicaciones; de tal forma que responsabilidad y un máximo
de seguridad sean el sustento de la práctica cotidiana.
En relación con los efectos que puede tener la radiación ionizante; existen diferentes formas físicas y
médicas directas e indirectas de contemplar las consecuencias dañinas y procurar el beneficio por sobre el
riesgo; en condiciones planeadas; incidentales o accidentales. Estas gestiones incorporan importantes
metodologías y técnicas en materia de riesgos actualizados que implementan análisis probabilísticos de seguridad;
atienden y apoyan la adecuada técnica y proyección de las instalaciones y sus competencias; así como planes de
contingencia (contaminación; emergencia; accidentes). Vale la pena enfatizar que esto es válido con base en una
filosofía de seguridad para todos; cambiante, optimizada y con información actualizada y de vanguardia; en
un trabajo colaborativo inter y transdisciplinario; que refleja la importancia de mantener la formación
continua.
EL COMPROMISO DEL MÉDICO NUCLEAR CON SU PACIENTE
La radiactividad, aún en sus fines pacíficos, puede tener efectos deseables e indeseables. Esto es particularmente
sensible en los departamentos y unidades de Medicina Nuclear e Imagen Molecular y Teranosis; haciendo que la
colaboración inter y transdisciplinaria obedezca a una gestión estratégica enfocada tanto en el paciente como en
los trabajadores, la población y el medio ambiente.!
La práctica segura de la Medicina Nuclear e Imagen Molecular y Teranosis implica mucha responsabilidad; por lo
que la precisión con la que se domina este campo de conocimiento, su certificación y actualización quinquenal,
otorgan un marco de seguridad y beneficio para su máximo aprovechamiento. En la aplicación de radiación ionizante
con fines médicos, como en todo proceso de atención en salud, los beneficios del diagnóstico y/o tratamiento son
decisiones de alto impacto para cada paciente que deben involucrar a todo el equipo interdisciplinario de
forma integral; sopesando los riesgos y justificando la exposición a radiación ionizante para el beneficio del
interesado y protegiendo el entorno (hospitalario y extrahospitalario).
Desde la perspectiva de la seguridad nuclear, los departamentos y unidades de Medicina
Nuclear e Imagen Molecular y Teranosis, son considerados instalaciones radiactivas de
"fuentes abiertas" en tanto que, durante el uso del material radiactivo - en este caso el
radiofármaco y su modalidad de aplicación al paciente-, la radiactividad puede entrar en
contacto directo con el ambiente de forma cuantificable.
Por esta razón, el establecimiento de la confianza y fortaleza del vínculo del médico nuclear con su paciente debe
establecerse con base en el apego a las medidas de seguridad; de forma directa e indirecta a través de un correcto y
estructurado reporte de imagen y/o durante un procedimiento terapéutico con radiofármacos.
Así también, el médico solicitante debe asesorarse y asegurarse de que el examen solicitado sea el más
pertinente para obtener la información diagnóstica o terapéutica requerida para cada caso particular; proporcionando
la mayor cantidad de sustento clínico; de forma que se otorgue el máximo valor traslacional de los resultados y se
justifiquen sus riesgos.
DIVERSIDAD DE RADIOTRAZADORES
El amplio espectro de estudios que se deben reconocer y dominar, requieren el conocimiento de una gran variedad
de radiotrazadores (radionúclido + agente biológico); sus mecanismos de producción y control de calidad radiofísica
y radioquímica; principios de operación de los equipos; conocimiento de seguridad radiológica acorde a estándares
nacionales e internacionales, primordialmente con base en las Normas Oficiales Mexicanas en materia Nuclear
vigentes; sus mecanismos fisiológicos y patológicos; indicaciones y contraindicaciones; preparación previa;
adquisición por gammagrafía/SPECT CT/RM o PET/CT o RM y sus especificidades técnicas; la biodistribución
normal y patológica; y el estado del arte en la construcción y aplicación diagnóstica y terapéutica de vanguardia.
A los radiotrazadores que han preservado por años sus aplicaciones, se suman rápidamente nuevas
moléculas aprobadas o en desarrollo, cada vez más optimizadas por sus características radiofísicas y
radioquímicas; que se acoplan con agentes vectores elegidos por su alta precisión a blanco molecular
y actualizados sobre la comprensión creciente de la complejidad evolutiva que involucra la fisiología y
fisiopatología en la práctica médica de vanguardia. Por lo tanto, se sustentan en evidencia sólida inter
y transdisciplinaria, uni y multicéntrica, por consensos y guías nacionales e internacionales.
La Teranosis abarca, para este 2026, más de 60 radiofármacos con diferentes indicaciones.